A List of Books (with References to Periodicals) on the Danish West Indies
This is a digital copy of a book that was preserved for generations on library shelves before it was carefully scanned by Google as part of a project to make the world’s books discoverable online. It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that’s often difficult to discover. Marks, notations and other marginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book’s long journey from the publisher to a library and finally to you. Usage guidelines Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the public and we are merely their custodians. …
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This is a digital copy of a book that was preserved for generations on library shelves before it was carefully scanned by Google as part of a project to make the world’s books discoverable online. It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that’s often difficult to discover. Marks, notations and other marginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book’s long journey from the publisher to a library and finally to you. Usage guidelines Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. 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Exctisenos el noble Jefe y amigo si por esta vez no cumplimos su consigna—que ha sido siempre sagrada para nosotros — por las razones decisivas y de muy alto interés colec- tivo que venimos 4 exponer: 12 El sefior general Uribe Uribe y el doctor Carlos Martinez Silva no se escriben como particulares, sino como hombres publi- cos, Jefe del Partido Liberal de Colombia el uno, y Ministro de Relaciones Exteriores de su Gobierno el otro; ni tampoco se encuentra en el contenido de esas notas materia alguna intima y de cardcter confidencial que pudie- ra exigir reserva, pues Unicamente tratan de asuntos politicos nacionales, de problemas di- ficiles, que bien merecen la atencién del pafs. - Y es por estos motivos urgentes por lo que sus cartas no les pertencen, y porque. oe * 4592 ~ ee —_—4A=— ellas son verdaderos documentos de Estado, paginas de historia que deben ser del domi- nio putblico. 2° Es evidente que el general Uribe Uribe, no se forjé ningunas esperanzas sobre el resultado favorable de sus gestiones armo- nizadoras, y que mAs bien quiso con esta condescendencia diplomatica ratificar de nue- vo el amor del liberalismo hacia la paz digna, hacia la paz honrosa, y exhibir ante el mundo civilizado el cardcter implacable de los con- servadores colombianos, que no entienden de concesiones oportunas, ni saben de prdcticas conciliadoras. Y para que la prueba del antipatridtico procedimiento oficial, sea reconocida y plena, se hace necesaria la publicidad de los papeles que atestiguan la insdlita negativa del Go- bierno, negativa que le da fuerza_indestructi- ble 4 la Revolucién, porque la induce 4 luchar desesperadamente en defensa de sus derechos humanos! 3° La forma que el general Uribe Uribe je ha dado 4 su carta-4 propésito 6 involun- tariamente — ha sido oficial, es decir, publica- ble, y la suspicacia diplomatica del doctor Carlos Martinez Silva no ha debido equivo- . carse sobre la trascendencia de su respuesta, y del empleo que muy pronto habria de dar- sele 4 ella, pues el asunto es de alto interés para el Partido Liberal; nosotros creemos fir- memente que de él son las cartas, y en su nombre las publicamos, asumiendo las respon- —_—5- sabilidades que este procedimiento pueda su- citar, y convencidos de que Ja utilidad supe- rior de la Causa priva en el caso presente mds que los escripulos laudables del sefior gene. ral Uribe, muy propios de su alma sincera y leal. Los antecedentes que motivaron los he- chos 4 que se refieren el principio y el final de la carta del general Uribe Uribe, los extrac- tamos de su detallada correspondencia para nosotros, mas 6 menos en los siguientes tér- minos: Apenas hubo salido de Colombia el doc- tor Martinez Siva hizo saber 4 varias perso- nas sus fervientes deseos de encontrarse con el general Uribe Uribe para conferenciar con él - por reconocerlo como el verdadero y tni- co Jefe del Partido Liberal, y suponer que sus determinaciones tendrfan la completa acep- tacion del partido -; asi es que tan luégo ‘co- mo llegé 4 Nueva York tuvo lugar una entre- vista verificada por-la honorable mediacién del sefior Carbo, Ministro del Ecuador, y con asistencia del doctor Pablo Arosemena. En Ja conferencia advirtiéd el general Uribe Uribe que el hecho de concurrir él allf no deberfa tomarse bajo ningin respecto como un sin- toma de debilidad por parte de la Revolucién, sino: como una condescendencia patriética en el sentido humanitario de llegar 4 algtin ad- venimiento pacffico; acto éste semejante al que cinco 6 mas veces habfa sucedido, ema- nado siempre del campamento liberal, duran- + - io — 6 — te la tremenda lucha armada; significéd ade- mas que cualquier convenio 4 que se llegara deberia ser sometido 4 la juiciosa aprobacién del sefior general G. Vargas Santos, por ca- recer él —- Uribe Uribe — de autoridad suficien- te para hacerla obligatoria. A esta deferente indicaci6n de disciplina partidaria correspondié el doctor Martfnez Silva con una sonrisa de suprema increduli- dad, diciendo que, para el Gobierno, para Colombia y para el Exterior, no habfa mé4s Jefe de la Causa Liberal que Uribe Uribe, por mds que todo el mundo supiera que no lo ha sido de hecho en la guerra actual; agre- gando el Ministro conservador que él no ha cesado un momento de influir en el A4nimo de sus copartidarios para que modifiquen ellos el concepto erréneo que se han formado del invicto general Uribe Uribe, quien no sola- mente es — para el ilustrado criterio del doc- tor Martinez Silva-el hombre mas notable del Partido Liberal, sino la esperanza mas legitima de Colombia. Cudnto nos complace, y cémo nos Ilena . de orgullo esta confesién honrada, venida es- pontaneamente de -labios que siempre han sido amargos para los hombres y la bandera politica que defendemos! En obsequio 4 la brevedad queremos omi- tir el relato de la discusién culta y franca que tuvo efecto allf, en términos cordiales y que concluy6é por acordar la redaccién de un ca- lograma para el Gobierno de Bogota, con- cebido en la siguiente forma: a eee -—-7T— “En conferencia con Jos sefiores doctor Pablo Arosemena y general Uribe Uribe, por intervencién del sefior Carbo, Ministro del Ecuador, aquéllos se comprometen 4 dirigir un Manifiesto 4 sus copartidarios excitando- los 4 la paz y al desarme Interior y Exterior si se convoca un Congreso encargado de re- formar la Constitucién y leyes esenciales, y sise les garantizan veinte y cinco Represen- tantes en la Camara, nueve Senadores de los diez y ocho que corresponde renovar, y la tercera parte en las Asambleas Departamen- tales. En las elecciones se designarfan vein-. ticinco cfrculos en que sélo votasen los libera- les, absteniéndose ellos de sufragar en los de- mas. Medidas preliminares: restablecimiento del orden publico, libertad de presos polfticos, indulto, prensa. Si aceptan, autorfcenme pa- ra suscribir convenio.—Martinez SILva.” Reducida 4 estilo cablegrdfico, suprimien- do Jo né esencial, fue trasmitida esta comuni- cacién 4 Bogota, y la respuesta del Gobierno al doctor Martinez Silva, se redujo 4 ordenar- le “que no adelantara la transaccién.” _. Mucho hizo el general Uribe Uribe al creer que en el caso de que su propuesta fue- se aceptada por el Gobierno de Colombia, éste la hubiese cumplido extrictamente, una vez logrado el desarme de los ejércitos revo- lucionarios; pero lo que pasa de insdlito é increfble es que todavia después de haberse lenegado el Gobierno 4 ofr la proposicién del doctor Martinez Silva, se atreva 4 pedirle al —s— ' general Uribe Uribe el Manifiesto de paz, de- positando fe en ridiculas promesas de refor- mas, que el mismo doctor Martinez Silva de- clara que nada valen. Después de esto, ‘al Partido Liberal de Colombia no le queda otro camino que el de extremar la lucha, el de ir 4 los campos de batalla, el de vencer 6 morir ! -Y que la sangre fratricida que se vierta caiga como un manto de purpura sobre las. espaldas envejecidas del Partido Conservador, del Gobierno absolutista que no ha querido estancar la corriente de vidas que corre 4 per- . derse, necesariamente, en el tormentoso mar: de la guerra civil! Recogemos como piedras preciosas, para hacerle una diadema inacabable al Gobierno de Colombia, las apreciaciones que hace de él, con perfecto conocimiento, el sefior doctor Martinez Silva; las copiamos de una carta reciente que nos dirige el general Uribe Uri- be, y.dicen textualmente: ‘La paz no fue propuesta por el Gobier- no que era quien debia tomar la iniciativa, por- que se interpuso un pésimo elemento conser- vador; el golpe de cuartel del 31 de Julio que se di6 contra el nacionalismo, y en favor del Partido conservador, llamado histérico, no produjo otro resultado que favorecer el predo- minio de un circulo del propio nacionalismo que representaba todo lo mas odioso del régi- men anterior, de suerte que el cambio no fue tal cambio, sino una agravacién del mal; y ae —_—9oO- habiendo sido secuestrado el sefior Sancle- mente porque su ancianidad lo incapacitaba para gobernar, y porque permitfa que lo hi- cieran en su nombre dos de sus Ministros; luego result6 que el sefior Marroquin y el Partido conservador entero se dejaron supe- ditar por una fraccién atrasada, fandtica y barbara,” encabezada por un antiguo policfa secreto, que ha sido en estos nueve meses el verdadero Dictador de Colombia, con influen- cia bastante para hacer salir del Ministerio al mismo doctor Martinez Silva, al doctor Moli- na y al general Casabianca, y que mantiene anulados 4 Ospina Camacho, 4 Quintero Cal- deron ! ‘‘Cudn justificada aparece asf, dice el doctor Martinez Silva, la continuacién de la guerra, y cudnto buen sentido demostré el Partido Liberal no dejandose engafiar por un cambio de pura apariencia, que no introducfa variacién alguna en el caracter cruel, perse- guidor y sectario del Gobierno! Y qué tris- te papel aparecen haciendo el doctor Marro- quin y el Partido Conservador, juguetes de media docena de foragidos que necesitan la prolongacién de la guerra para seguir sacian- do venganzas, y enriqueciéndose !” Estas frases dicen mas de lo que nosotros pudiéramos decir; léanse las cartas: J. I. Varcas Vita. ‘ Nueva York: 23 de Marzo de 1901. Senor doctor Carlos Martinez Silva. Washington. Muy estimado compatriota y amigo: Sdélo ayer vino 4 informarme el sejfior Carbo de la respuesta negativa que dio el Gobierno de Bogot4 4 la propuesta de tran- sacci6én en beneficio de la paz que de comin acuerdo se le trasmiti6 por cable, hace mds de un mes. Pese sobre quien pesare la cul- pa del origen de la guerra, queda establecido que la responsabilidad de su continuacién no es imputable al Partido Liberal. La guerra pudo cesar al otro dia de llegado al poder el sefior Marroquin, si teniendo en cuenta lo que habia de comin en las reivindicaciones del partido liberal y del conservador y la simili- tud de procedimientos revolucionarios em- pleados por uno y otro para suprimir el régi- men nacionalista, hubiesen sido ofrecidas ba- ses aceptables de convenio 4 los jefes libera- *-s. Pero al prometerles sdlo salvo-conductos ue les diesen seguridad tnicamente como / — 12— individuos, y esoen cambio del desarme, su- misién incondicional y protestas humillantes, se desconociéd que el conjunto de los liberales forma un partido politico con derehco 4 ser reconocido como fuerza social y 4 que se le otorgue la represehtacién correspondiente. El Gobierno esperé reducir la revolucién por el simple empleo de los medios de fuerza, 6 por que consideré depresivo dirigir 4 los re- volucionarios proposiciones que se mirasen como indicativas de debilidad, 6 porque no quiso atarse las ‘manos de vencedor con com- promisos que limitasen el uso y el abuso de la victoria. -Ninguno de los dos méviles es patridtico ni republicano, ni concuerda con las anteriores declaraciones del partido conser- vador. Parece que no entendiendo haber ga- nado el poder (al favor de la revolucién li- beral) sino para ejercerlo al modo nacionalis- ta, esto es, en provecho exclusivo del cfrculo gobernante y sin participacién administrativa y politica de los otros partidos, se lisonjearon . y siguen lisonjedndose cada dia con la idea de aplastar la revolucién por fuerza de armas, en vez de terminarla con promesa de garan- tias. Ya van corridos ocho meses de la nue- va administracién, vy sinembargo no ha satis- fecho la primera de las exigencias nacionales, el restablecimiento de la paz y el orden. La guerra continia: el Gobierno no cesa de pu- blicar partes de combates ganados por él, pero que demuestran virtualmente que hay con quien seguir peleando, Durante Febre- ro y Marzo ha habido acciones sangrientas. en Marfa Ja Baja, San Benito, San Andrés, Aguadulce, El Paso y El Tagiiey, en lus tres departamentos de la Costa, fuera de nume- rosos encuentros parciales con las guerrillas. Enel interior hubo encuentros formales, fa- vorables 4 la revolucién, en Moniquira y cer- ca de La Palma, y en varias localidades de Cundinamarca y Tolima, donde Marin, Iba- fiez y otros jefes prosiguen luchando. Las tropas liberales de Boyaca no han sido des- truidas, ni los grupos que obran todavia en el Cauca y Santander. Todo esto hace su- poner que otros ocho meses pueden trascurrir Sin que se realice la vana esperanza de aca- bar con la revolucién por el mero empleo de la violencia. Mientras tanto, el pafs vaca- - yendo en un abismo cada vez mas _profundo de ruina, descrédito y desmoralizacién, Con frecuencia se impondré usted del desprecio con que nos juzga la prensa extranjera, verbi- gracia la ‘“‘Pall Mall Gazette” en nimero re- ciente, cuya lectura le recomiendo. Otro resultado de la politica dela puer- ta cerrada, seguida con el partido liberal, é inspirada en el egofsmo y en el odio, nose ha hecho esperar en la forma de fastidio y cansancio contra el nuevo Gobierno. Es ma- nifiesto el desprestigio en que han cafdo el presidente Marroquin y el conservatismo his- térico. . Atribuyéndoles probidad y buena in- tencién, se juzg6 generalmente que en tiem- pos normales habrian logrado hacer un buen gobierno, pero como Ja soberbia los indujo 4 \—I4— no ceder un dpice en absoluto de su triunfo material sobre el liberalismo, los hombres de la nueva administracién se han gastado rdpi- damente, y ocupados’ en la sola obra de la guerra, han dejado trascurrir un tiempo pre- cioso para el bien comin y han creado la des- confianza en la sinceridad de su republicanis- mo. Como han dejado prevalecer la fraccién violenta y se han mostrado incapaces de sa- tisfacer ninguno de los anhelos nacionales, yd se notan sintomas manifiestos del deseo de otro cambio, que no puede ser sino en favor de una nueva reaccién nacionalista, so pretex- to de restaurar la legitimidad en la persona. del doctor Sanclemente. Habra lefdo usted hoy las proposiciones. de paz dirigidas por el general Kitchener al general Botha, y que en resumen son: 12-Am-- nistfa para todos los actos de guerra ejecuta- dos dona fide durarte las hostilidades. 2°-Per-. miso 4 los burghers para conservar sus ar- mas. 3°~- Libertad de todos los prisioneros. y promesa de no imponer contribuciones es- peciales de guerra, 4°%~-Cesacién del régi- men militar tan pronto como sea posible, para. reemplazarlo por una Administracién civil compuesta de un gobernador, un Consejo Eje- cutivo y una Alta Corte para administrar la ley, mientras llega el tiempo de establecer un Gobierno auténomo con su correspondiente representacién en el Parlamente inglés, 5°- Respeto por la propiedad eclesidstica y k —I15— bienes publicos, y ensefianza simultdnea de las lenguas-holandesa é inglesa en las escue- las; y 6°-—Suministro de un millon de libras esterlinas para indemnizar 4 los propietarios de los bienes que les hayan tomado los jefes ingleses, y avance de fondos 4 los agriculto- res para cubrir las pérdidas padecidas duran- te la guerra y para reasumir sus trabajos. Estas condiciones, que son las de un po- der extranjero que se considera vencedor en guerra internacional, han sido rechazadas por los Boers, que ni siquiera se han prestado 4 tomarlas en consideracién, porque si ellas les garantizan la proteccién de la ley, tomados individualmente, implican su desaparicién co- mo nacionalidad, para quedar convertidos en colonia inglesa. Parece natural que en una guerra civil . debieran ser mds, benignas todavia las condi- ciones de un pacto entre los combatientes, puesto que son hombres nacidos en el mismo suelo, interesados en la paz y porvenir de una misma Patria, y 4 quienes no separa el obs- taculo irreductible de las diferencias de pue-~ blo, lengua, raza y religién. Y sin embargo, si el Gobierno colombiano promete garantias 4los liberales, es tomados individualmente, noen su calidad de partido politico, sin lo cual yA se sabe en lo que vienen 4 parar las promesas de seguridad para las personas. El contraste no puede ser mds violento; en el ™ insvaal es el gobierno inglés, el mas po- oso del mundo, el que brinda 4 un pueblo — 16 — pequefio con las palmas de paz, las ventajas del gobierno propio, el respeto 4 Ja conciencia y 4 la propiedad, y ofertas del orden econé- mico, y son los Boers los que rehusan, por no sacrificar su dignidad de hombres libres; en Colombia son los revolucionarios los que ha- cen avances de acomodamiento pacifico, y es el gobierno el que los rechaza y el que acaba de proclamar la guerra 4 muerte. Para combatir la revolucién ha comple- tado el Gobierno trescientos millones de papel moneda circulante, segin las estimaciones mds moderadas, y sigue emitiendo $ 640,000 diarios; ha arrancado 4 los liberales varios millones, por via de empréstito forzoso, y para hacerse 4 recursos en oro sacrificé dos joyas de la familia colombiana y esta por sacrificar ahora la soberanfa nacional en el Istmo. Por $ 200,000 consintié en declarar que el muelle de la Boca, construfdo por la Com- pafifa del Canal, era el equivalente de la obli- gacién que tenia la Compajifa del Ferrocarril de prolongar la Jinea hasta Flamenco 6 hasta un lugar de la bahia en que hubiese fondo permanente para buques de todo calado. El verdadero cumplimiento de,esa obligacién no le habria costado 4 la Compaiifa del Ferro- carril menos de doce millones de pesos, segtin . calculos de ingenieros competentes. Si el muelle equivalia 4 esa prolongacién, no ha debido aceptarse ninguna suma de dinero por declararlo asf: haberla exigido patentiza el conocimiento y la conciencia de que las dos NS —7— cosas no son equiparables. Asf lo declara, en efecto, el mismo ingeniero constructor del muelle, y la prueba de que éste no se halla sobre un fondo permanente como el que exige el contrato, es que los bupues no han con- sentido en atracar 4 dicho muelle, sino que anclan mar afuera en el mismo paraje donde siempre lohan hecho. Cincuenta mil de los $ 200,000 que se consintié en recibir, en vez de los doce millones que importaba el relevo de aquella obligacién, se dedicaron 4 pagar la indemnizacién por el empleo del vapor “Tabo- ga,” en que bajo bandera inglesa fue el doctor Alban 4 cafionear los liberales de Buena— ventura y Tumaco., Los otros $ 150,000 van 4 invertirse, segtin entiendo, en la adquisicién de un buque de guerra que vaya 4 derramar sangre liberal en Colombia, 4 tiempo que por no depositar suma igual, va 4 dejarse que se ejecutorie el fallo inicuo en que un simple Tri- bunal de Distrito, —jurisdiccién absurda 4 que se sometié el Gobierno de Colombia, — acaba de dictar aqui, condenandonos al pago de una nueva y mas fuerte indemnizacién 4 los. he- rederos de Cherry, siendo asi que por el de- .pdsito de la*suma se podria interponer recurso de apelacién: ante la Corte federal, donde acaso se nos harfa justicia. Por un milién de pesos se vendié la pré- rroga de laconcesiédn del Canal, cuando con esperarnos hasta 1904 habria venido 4 ser nuestra la parte yA ejecutada de la obra y los .edificios, maquinaria, materiales y demds va- ‘sres de la Compajiia, y cuando el progreso — 18 — que 4 nuestros derechos trafa el sdlo trascur- so del tiempo, habrfa sido una esperanza des- contable en los mercados del mundo. La co- misién americana que fue d’estudiar las vias de Nicaragua y Panama reconocié que la cons- truccién de la primera importaria un costo de sesenta millones mas de lo que importarfa la terminacién de la segunda, y sin embargo, in- formé en favor de la primera porque el Go- bierno de Colombia habia otorgado una con- cesién exclusiva que tardar4 todavia muchos afios en trascurrir (Aas pranted an exclusive consecton which has many years to run) y por- que dicho Gobierno no és libre para acordar 4 los Estados Unidos los derechos indispensa- bles, excepto en el caso de que un acuerdo se realice con la Compaiifa del Canal, y la Comi- si6n cree que tal acuerdo es impracticable porque la Compajfifa no quiere vender su con- cesion sino solo permitir que los Estados Uni- dos adquieran parte de sus acciones, arreglo que se considera inadmisible. En otras pa- labras, la comisién opina que el obstdculo pe- cuniario representado por la concesién de la. Compaiifa francesa importa mas de los sesen- ta millones del mayor costo del Canal de Ni- caragua. Esta fue la situaci6én prevista por mi desde que en el Congreso del 98 combati -la prérroga de la concesi6n como el mejor medio de descartarnos de la Compafifa fran- cesa para poder tratar directa y libremente con quien mds nos conviniese, con la seguri- dad de derivar de ello ventajas de todo gé- nero, una vez suprimido el estorbo de ter-~ —I19— ros y una vez adquiridos los capitales de tra- bajo, valores y experiencia acumulados en el Istmo. , Todo eso, que moralmente es inaprecia- ble y pecuniariamente ha sido computado en sesenta millones, el Gobierno colombiano lo vendié por un millén que destinéd 4 comprar armamentos para el exterminio de un partido politico que no fue a la guerra ni se mantie- ne en ella sino por la negativa de unas pocas reformas que le permitiesen vivir con media- na dignidad y alimentando siquiera la esperan- za de mejores tiempos. Ahora ha venido usted, con el alto carac- ter de Ministro de Relaciones Exteriores en comisién, A esforzarse por enmendar el mal ya hecho, pero de donde puede resultarnos otro mayor. Persuadidos ustedes, como todo el mundo, de que la Compajifa francesa no hard jamds el Canal, y de que la prérroga de la concesién fue lo que determindé el poderoso movimiento de la opinién americana en favor del Canal de Nicaragua, temieron ustedes. haber alejado para siempre del territorio co- lombiano los beneficios presentes y futuros del Canal, y bajo la impresién del temor 4 esa culpa, vino usted 4 toda prisa 4 procurar atraer el Gobierno americano 4 la preferencia por la via de Panam4; y como naturalmente eso no puede lograrse sino por la promesa de mayores franquicias que las ofrecidas por Ni- caragua, resulta que, sean 6 n6é auténticas las. palabros que de Washington han sido trasmi- tidas al ‘Sun,” como proferidas: por usted, —20— ellas definen perfectamente la actitud en que Colombia, representada por ustedes, ha veni- do 4colocarse. Como el Gobierno y pueblo americano lo que exigén y necesitan es un Canal que les pertenezca exclusivamente, y que si en tiempos normales puedan dar al comercio universal, enlos de guerra sea una via militar para el paso finico de sus escua- dras, es claro que para inclinar la voluntad de este pafs hacia el proyecto de Panama se vera usted en el caso preciso de asentar bases equivalentes 4 sacrificios de soberanfa, porque usted bien sabe que, ya sean claras 6 vagas las cldusulas del contrato, el solo hecho de poner. su pie el Gobierno americano en el Ist- moeslo mismo que perderlo de una vez é mds tarde. Todos estamos en el secreto de lo que significa la solicitud dirigida por las Potencias 4la China para que les arriende ciertos puertos 6 territorios por doscientos afios, trgscurridos los cuales la confusién del _ recuerdo suprimira el derecho, del propio modo no hay lugar 4 error en el alcance de ~un contrato de arrendamiento de la faja del Canal 4 los Estados Unidos, ya que sin duda no consentird usted en hablar francamente ' de cesidn 6 venta del territorio. Para hombre de espiritu tan amplio y bien informado como el de usted y de un pa- triotismo hispano-americano tan bien proba- do, no cabe tampoco suponer que se engajfie en el aspecto polftico que tiene la negociacién -con los Estados Unidos. Aduefiados de Pa- namé, su predominio sobre todo el Continen- te queda asegurado, y seria de preguntar con qué derecho Colombia, por su solo interés particular, compromete la independencia y porvenir de las demas Reptblicas hispano- americanas, favoreciendo el desmesurado de- sarrollo del imperialismo yanqui. Hoy es un hecho evidente que si los Es- tados Unidos construyen para si el Canal de Nicaragua, las potencias europeas se apresu- raran 4 construir el de Panama para el uso del resto del mundo; pero la recfproca no es cierta: si los Estados Unidos construyen el Canal de Panama, las potencias no construi- ran probablemente el de Nicaragua. De donde se deduce que debe dejarse 4 los Es- tados Unidos que abran por. su cuenta esta Ultima ruta. . Habra venido usted advirtiendo los sin- tomas de una pederosa reacciédn comercial y politica contra este pafs. El alarma difundi- do en los mercados europeos por la compe- tencia americana, ha hecho concebir la idea de una liga de defensa aduanera (zollverein ), proclamada por Leroy Beaulieu y aceptada por hombres de Estado como Roseberry y sir Charles Dilke; y el recelo que por doquiera suscita la soberbia americana, aguijoneada por su facil triunfo sobre Espafia, que parece haberles hecho perder la cabeza, esta previ- niendo todas las voluntades para impedir su temible expansién. Ayer leerfa usted, en prueba de ello, cémo la enérgica respuesta del Gabinete inglés al rechazo que el Senado americano dio 4 las enmiendas que el con- — 22— venio Hay-Pauncefote introducfa al tratado Clayton-Bullwer,f ue inspirada por Alemania. La coalicién naciente serfa un hecho en cuan- to los Estados Unidos obtuviesen la concesién del Canal de Nicaragua para su propio uso. El punto est4 entonces en inquirir qué favo- rece mas la independencia é intereses de Co- lombia y de las demds Repiblicas hispano- americanas, sila construccié6n de] Canal de Panamd por los Estados Unidos 6 su cons- truccién por las Potencias europeas. La pre- gunta se absuelve por sf misma: la unidad nos mata, la pluralidad nos salvara. Y ‘si hemos de ¢reer en una Providencia que forjé los hemisferios y los continentes y con anterioridad eterna les dio un destino para una eterna posterioridad, hay que decir que esa Providencia sefialé Ja singular garganta que Ilamamos Istmo de Panama para el uso inocente de la humanidad, no para el prove- cho exclusivo de Colombia y de los Estados Unidos, pafses de denominacién. artificial, sin arraigo en la naturaleza. Pero, sefior Doctor! sefior Doctor! lo que serfa una blasfemia infame fuera atribufr 4 la Providencia la mira de haber destinado abeterno el Istmo de Panama para el uso ex- clusivo de un circulo politico en un momento pasajero de la Historia. Porque, digamos las cosas claras: ni 4 usted ni 4 nadie se oculta.la verdad resplandeciente de que al porvenir de Colombia y al de la polftica hispano-america- na,.no conviene que el Canal de Panama lle- gue 4 ser propiedad de los Estados Unidos, former re | —23- sino que se construya por el concurso de todas las Potencias, para que garanticen su neutra- lidad. Lo que mueve al actual Gobierno co- lombiano 4 entrar en una miserable puja de almoneda en que para atraer al que se consi- -dera como finico postor se ha entrado en el peligroso camino de prometer franquicias U ofrecer ventajas que 4 la corta 6 4 la larga se traducirdn en sacrificios de soberanfa y pér- didas de territorio; ese mévil no es otro que la penuria de dinero. Es una peticién de di- nero lo que hay en el fondo de la negocia- cidn; y node dinero destinado 4 la reden- cién del papel moneda y al progreso del pafs, sino para invertirlo inmediatamente en la com- pra de buques y elementos de guerra con que xterminar los miembros de un partido po- litico que tiene declarado estar dispuesto 4 deponer las armas en cambio de algunos de los derechos que le corresponden*y de que ha sido privado desde hace diez y seis ajios. Usted no es un sectario 4 quien ciegue el interés de partido 6 de facciédn: 4 usted puede hablarsele de patria, en Jenguaje elevado, seguro de que lo entenderé. Por eso me ‘atrevo 4 conjurarlo para que no precipite la negociacién de que est4 encargado; que se aboque con los Ministros extrangeros para descubrir su pensamiento y comunicarles el suyo; y que si es preciso vaya en su calidad de Ministro de Relaciones Exteriores 4 visitar is Cortes europeas y saber qué se puede es- rar de ellas, antes de atarnos con lazo irre-— isible y por todo un inmenso porvenir 4 la roca de la vergiienza. Y para que ni directa ni indirectamente pueda jamas atribuirse al Partido Liberal la mds remota culpa’ en los sacrificios de soberanfa que se esté dispuesto ‘& hacer con respecto al Istmo, hago saber 4 usted que estoy listo 4 lanzar un manifesto en favor de la paz, reduciendo todavia las exi- gencias propuestas en nuestra conferencia de esta ciudad. De ese modo, no tendrdn uste- des necesidad de comprometer la independen- cia nacional en cambio de dinero para la guerra, y en cuanto al necesario para la re- denciédn del papel-moneda, seguro esta que se hallaria en los recursos propios del pais cuando, ya restablecido el orden, pudiésemos entrar todos 4 trabajar de acuerdo para librar- nos de la comin plaga. Su compatriota y amigo, RAFAEL URIBE URIBE. Legacién de Colombia.—Washington, 2 de abril de 1gor. Sehor general Rafael Uribe Uribe. Nueva York. Muy estimado compatriota y amigo: Recibi y lef con el mds vivo interés la carta de usted de 23 de Marzo préximo pasa- do, que no contesté inmediatamente por las muchas ocupaciones que he tenido en estos dias. Siento mucho que no-hubiéramos podido usted y yo concluir algin arreglo que, apro- bado en Bogota por el Gobierno, hubiera dado por resultado no sélo la terminacidn de la guerra en Colombia, sino la completa pa- cificacién del pais. Esto era, por otra parte, dificil, dadas la casi incomunicacién en que nos hallamos con Bogota y la ignorancia de los sucesos que alla se cumplen actualmente. No es usted muy justo en su carta al juzgar el espiritu politico del Gobierno que surgié del movimiento del 31 de Julio; y ello me lo explico, porque 4 la sazén se hallaba usted. muy lejos del teatro de aquellos acon- — 26 — ‘ tecimientos. La raz6n determinante de aque- Ila evolucién fue la de poner inmediato tér- mino 4 la guerra por medio de una inteligen- cia franca y patridtica con los liberales que aun estaban en armas, y sobre ese punto fuf- mos muy explicitos en las conferencias previas que tuvimos con el 'sefior Marroquin los que Nevdbamos la direccién del movimiento. Des- graciadamente, se nos interpuso un pésimo elemento conservador, 6 mas bien dicho, na- cionalista, que representaba todo lo mas odio- so del régimen anterior; y por otra parte, las guerrillas de Cundinamarca no comprendieron el alcance ni el valor intrinseco del paso dado por nosotros, y creyeron que era aquel el mo- mento de entraren inteligencias con los _na- cionalistas para sacar partido de la situacién. Si otra hubiera sido su conducta, si hubieran tenido fe en la honradez politica y administra- tiva del nuevo Gobierno, y hubieran depuesto las armas, el elemento fandtico y violento de nuestro partido habria quedado ahogado, los conservadores republicanos habrfan dominado la situacién, el pafs se habria ahorrado mucha sangre y mucha miseria, y el partido liberal ha- bria avanzado mds en el reconocimiento de sus derechos que ganando muchas batallas. Y esta es todavia la situacién. Mientras haya guerra, los que representamos ciertas ideas de tolerancia y de respeto al derecho de todos, nada podremos hecer, porque la parte violenta se impone necesariamente en la di- ‘reccién de los negocios. De esta suerte, los liberales que atin estén en armas en Colom- —27— } ‘bia, sin esperanza de derrocar el Gobierno, no estén haciendo otra cosa que afianzando el predominio de la fracci6n mas barbara y atra- sada del partido conservador, matando toda esperanza de una reaccién republicana, y 4 la vez anonadando todos los elementos civiliza-. ‘dos y cultos del partido liberal, para d'-jar ‘s6lo en pie el prestigio de guerrilleros vulga- res, hechos 4 todo género de depredaciones y violencias, que ustedes mismos no podran do- minar ni dirigir en la época de la paz. Esto es simplemente la ruina de la Patria, la mise- ria, el salvajismo crudo. Usted comprende muy bien estas verdades, y las habra com- prendido mejor desde que esta en los Estados Unidos. Ténga usted ahora el valor moral de que tdntas pruebas ha dado: procldme francamente la paz: y ténga fe en el curso natural y lédgico de los acontencimientos. YA usted ha peleado bien su pelea en los campos de batalla: recdja el fruto de sus esfuerzos en la paz. La cuestiédn no es de pactos ni de compromisos escritos, sino de la fuerza ine- vitable é incontenible de la ldégica polftica. El pafs no puede seguir como ha vivido has- ta hoy; el equilibrio se impone; los partidos extremos se descompondrdn y los centros se buscaran y se encontraran. No exija usted hoy al Gobierno reformas y promesas, que nada valdrfan: haga usted posibles y faciles esas reformas, permitiendo que los que pue- den y quieren y necesitan lIlevarlas 4 cabo tengan los medios para ello indispensables, Eso seria polftica verdadera, — cientffica y ar- tistica-: lo demas es empirismo, indigno de personas de la inteligencia de usted. Medite estas cosas, amigo mio, y tome una resoluci6n pronta y viril. Sdlve la Patria, sdlve su partido, salve los pocos elementos de civilizaci6n que nos quedan, y ténga fe en la evolucién politica que habra de cumplirse. Mucho agradezco las indicaciones de us- ted, relativas 4 la cuestién del Canal, que ten- go entre manos. Muchas de ellas son muy pertinentes, y yd las habia: yo estimado y pe- sado, y celebro estar respaldado por la opinién de usted. En un punto sf estamos en des- acuerdo: Usted opina que capitales europeos podran conseguirse para abrir el Canal de Panama y que las Potencias se entenderdn para hacer respetar su neutralidad. Este es, 4 mi ver, un error: el Canal se abrira por los Estados Unidos, 6 no se abrird nunca. Mien- tras este pafs pueda —y lo podra siempre — asustar 4 los captalistas europeos, ya.con la ‘doctrina Monroe, ya con el humbug de Nica- ragua, es imposible asegurar la construccién de la otra, Mientras tanto, la actual Compa- fifa del Canal consumird sus escasos recursos ; y cuando se vea en apuros, sera obligada 4 vender, por instancia de sus mismos accionis- tas, como lo estamos viendo, 4 algiin simula- cro de compajifa americana. Ese dia nos pondran el pufial al pecho, y tendremos que dar nor un huevo lo que puede hoy represen- tar la salvacién econdédmica de Colombia. at ee — 29— Esté usted también seguro de que Ingla- terra no romperd jamas lanzas con los Esta- dos Unidos por esta cuestién; Francia nada podra hacer, y Alemania, seguin declaraciones oficiales que usted habra visto en los perid- dicos, no esta dispuesta 4 intervenir en el asunto. . . La politica imperialista de los Estados Unidos le alarma 4 usted mucho: la de In- glaterra, Francia y Alemania ;no le inspira iguales 6 mayoresinquietudes? 3; De dénde han venido las mds _ graves injusticias de que nosotros nos quejamos, de los Estados Unidos 6 de las Potencias europeas? j;Cudndo hemos encontrado en éstas otra cosa que humillacio- nes y desprecios ? En todo caso, ‘puede usted estar seguro de que mi misién aqu{.no va encaminada 4 fa- vorecer intéreses de partido, ni tampoco 4 allegar recursos para la guerra actual. Yo trabajo por la Patria y para la Patria. Ojala me diera usted el gusto de verlo en esta ciudad y en esta su casa, donde podria- mos hablar detenidamente de todos estos ~asuntos, con la cordialidad de dos amigos y con la calma de quienes ven Jas cosas de la tierra desde muy altas regiones. Su atento amigo y compatriota, ‘ CARLOS MARTINEZ SILVA. os RETURN CIRCULATION DEPARTMENT TOmemp 202 Main Library LOAN PERIOD 1 3 HOME USE 4 a 6 ALL BOOKS MAY BE RECALLED AFTER 7 DAYS Renewals and Recharges may be made 4 days prior to the due date. Books may be Renewed by calling 642-3405. DUE AS STAMPED BELOW IAR 22 _NOV-21-4999/ UNIVERSITY OF CALIFORNIA, BERKELEY FORM NO. DD6 BERKELEY, CA 94720 Ps mae fe ree are wh ee en nt